Así no

Ayer sábado presenté mi renuncia, como cabeza de lista de EUiA en la provincia de Girona, a formar parte de la lista de En Comú Podem para las elecciones generales del 20D. Hay varios motivos, que voy a explicar aquí, pero básicamente se resumen en uno: ECP no es mi proyecto, y por tanto sería hipócrita e incoherente por mi parte mantenerme en él. Lo lógico es que ese lugar lo ocupe alguien que crea en el proyecto. Y ese alguien no soy yo. Así no.

Quienes me conocen saben que he sido y soy un firme defensor de las confluencias y la unidad de la izquierda. La lista de enemigos (espero que no en el sentido más agrio de la palabra…) que me he ganado por defenderla lo demuestra. Pero es que En Comú Podem tiene poco o nada que ver con lo que debería ser un proyecto de confluencia de la izquierda social, rupturista y transformadora, que es algo que va mucho más allá de los pactos entre partidos y nace desde la base. ECP no pasa de ser una unidad cupular (que no popular), una coalición de las de toda la vida con sus cuotas y sus negociaciones de despacho. Ni primarias, ni programa, ni participación ciudadana, ni transparencia ni radicalidad democrática. Nada. Así no.

Es público y notorio mi desacuerdo, en forma y fondo, con el acuerdo al que hemos llegado EUiA. Con la forma, porque tras haber llevado el proceso de negociación de forma impecable en un principio, se acabó cerrando de mala manera. Con el equipo de negociación disuelto y faltando a la palabra dada a la Presidencia Federal de IU ni 24 horas antes. Sin transparencia de ningún tipo ni durante el día de la negociación in extremis, ni a posteriori. El Consell Nacional votó el acuerdo sin tenerlo por escrito y la militancia no lo conoció hasta más de una semana después… y además incompleto, sin 3 de los anexos. Así no.

Abro aquí un paréntesis, porque en relación al proceso de negociación debo entonar el mea culpa, con la perspectiva que da el tiempo, por dos errores de los que soy corresponsable: El primero, no levantarnos de la mesa cuando el resto de actores rechazaron nuestra petición de confeccionar las listas con primarias, y por tanto aceptar entrar en un juego de reparto de sillas a dedo que poco tiene que ver con la radicalidad democrática presupuesta. El segundo, la primera pregunta del referéndum. Yo voté NO, pero mucha militancia voto SÍ a seguir negociando como muestra de apoyo a la dirección y voto de confianza a los negociadores. Y por ahí precisamente entró el gol. Por toda la escuadra.

Con el fondo del acuerdo discrepo porque considero que lo firmado no cumple con lo aprobado por el Consell Nacional y por la militancia en referéndum. Veamos:

  • Se aprobó no competir con IU, y aunque es cierto que los votos no sumarán para nadie a nivel estatal (lo cual perjudica más a IU, evidentemente, pero fue lo aprobado y lo acato), basta echar un vistazo a las declaraciones de Domènech, Colau, Errejón o Pascual para ver que, a todos los efectos, En Comú Podem sí va a competir con IU-UP.

  • Se aprobó un nombre “superador” que representara “a todos o a ninguno”. A nadie se le escapa que ‘En Comú Podem’ privilegia a dos actores e invisibiliza al resto. Que se usen los logos en campaña (que no en la papeleta) no cambia la realidad de una denominación claramente excluyente.

  • Se aprobó también que cualquier acuerdo sería dialogado/acordado con IU. Indiscutiblemente, eso no ha sido así. El “diálogo” con IU se produce días después de firmar la entrada en ECP. Y eso, claro, ya no es dialogar ni acordar. Es dar explicaciones sobre hechos consumados.

Tres condiciones de cinco incumplidas, literalmente o en espíritu. Por tanto, si se aceptan condiciones que no cumplen lo mandatado por las bases, o como mínimo generan dudas razonables entre un grueso importante de la militancia, lo democrático es volverlas a someter a consulta, esta vez negro sobre blanco con todos los datos sobre la mesa. Y no se ha hecho, a pesar de que me consta que se ha hecho un esfuerzo titánico para conseguir en apenas dos días más de 360 firmas de militantes reclamándolo. Así no.

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Pero en realidad, lo que más molesta a las bases y a mí mismo, es que nos han arrancado de mala manera de nuestro proyecto federal. No olvidemos que si IU no tiene una federación catalana, es porque se supone que ese papel lo cumple EUiA, según estatutos y protocolos. O al menos lo cumplía hasta el pasado 6 de noviembre. Si alguien quiere que dejemos de ser la IU de Catalunya, está en su derecho: que vaya a la VII Asamblea y lo proponga, y veremos cuánto apoyo tiene. Pero así no.

Se nos ha impedido ayudar a nuestro candidato, que no es otro que Alberto Garzón, y votar a nuestra organización, que no es otra que IU. Por primera vez, IU no va a tener candidatura en Catalunya. Y eso hurta un derecho a miles de votantes que quedan huérfanos de referente al que votar. Y no nos engañemos, esas personas huérfanas de IU no votarán ECP. Quien quiera votar a Garzón, no va a votar una coalición que manifiesta públicamente que su candidato es Iglesias. Tantos años de criticar a los abstencionistas, para acabar generándolos nosotros mismos. ¡Qué paradoja!

La fractura generada entre la militancia es lo peor de todo, al menos para mí que pienso que la pata electoral sólo es una más, y no la más importante precisamente, y que hay vida y mucho por hacer el día después de las elecciones, independientemente de los resultados. No olvidemos que la primera pregunta, la de seguir negociando, sólo tuvo un apoyo del 55%. Y si se hiciera ahora, con conocimiento del acuerdo real, permitidme jugar a la política-ficción por un momento y decir que tendría a una gran mayoría en contra. No se puede construir nada, ningún espacio nuevo de esos que tanto teorizamos, sin la mitad de la militancia de EUiA. El que crea que sí, se va a dar de bruces contra una realidad nada agradable. Pido desde aquí a esa militancia combativa que no se rinda. A mí, al menos, me han devuelto la esperanza con su lucha incansable por aquello en lo que creen. Nos quedan muchas batallas por librar, y aunque sé que la dececpión es enorme, deben ser conscientes que no se pueden ganar sin ellos y ellas. Y necesitamos ganarlas.

En las cuestiones programáticas no voy a entrar, básicamente porque no existen. Ni media palabra se ha hablado sobre eso. Y, sinceramente, cuando uno de los actores se dedica a fichar otanistas y defensores de la reforma del infame artículo 135 de la Constitución, me parece preocupante firmar un acuerdo a ciegas sin ni tan siquiera un programa de mínimos sobre la mesa. Parece que el “programa, programa, programa” de Julio Anguita, tristemente, ha pasado a mejor vida. Así no.

En estas condiciones, y con la mayoría de militantes y simpatizantes de mi territorio frontalmente en contra del acuerdo, no tenía más opción que renunciar. He apurado tiempos, a la espera de un nuevo referéndum que no ha llegado, pero sin apurar tanto como para dejar a mi organización sin tiempo de reacción para sustituirme en la lista (un abrazo a la compañera Dolors Rubio, que asumirá mi puesto). No pretendo hacer daño alguno, sólo ser coherente y honesto. Entiendo que se puede asumir la “disciplina de partido” cuando las discrepancias son de matiz pero se comparte el proyecto troncal. Pero cuando son tan profundas, cuando es la misma esencia del proyecto la que no compartes, hay que obedecer a la conciencia.

No tengo necesidad ni interés alguno en aparecer en carteles y fotos. Sólo acepté ser candidato para intentar ayudar a mi proyecto político en un momento difícil. Pero es que mi proyecto es Unidad Popular-Izquierda Unida, no En Comú Podem. Si las primarias de EUiA se hubieran convocado después de saber cómo íbamos a las elecciones, jamás me hubiera presentado como cabeza de lista (ni en ningún otro puesto). Por tanto, hago lo que debo hacer y manifiesto mi total disponibilidad para ayudar a UP-IU y Alberto Garzón en todo lo que humildemente pueda. Ya que no podré participar con mi voto, espero poder hacerlo al menos con mi activismo.

Lamento si con esta decisión he decepcionado a alguien. Pero uno tiene que levantarse cada mañana y mirarse en el espejo. No es que yo me peine mucho, pero sí me lavo los dientes. Y quiero hacerlo tranquilo, sin tener que apartar la mirada. Como he hecho siempre.

Salud, república y unidad popular.

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