¿Reforma? Sí, pero empresarial.

Llevamos ya mucho tiempo con la espada de Damocles de una nueva reforma laboral amenazando nuestros pescuezos. De momento no hay acuerdo entre patronal y sindicatos, entre otras cosas porque la CEOE sabe perfectamente que sólo necesita hacer un paripé en la negociación, a la espera de que el PP le conceda vía decretazo de mayoría absoluta lo que los sindicatos aún le niegan. Despido más barato, máxima flexibilidad, congelación salarial, etc, etc.

Todas las propuestas de la CEOE va en una única dirección: quitarnos derechos y precarizar el mercado de trabajo. Ni una sola propuesta de mejora de infraestructuras, de inversión en investigación y desarrollo, de mejoras en la formación y en tecnología, de conciliación de vida laboral… nada que no sea mano de obra más barata, menos derechos para los trabajadores y menos impuestos para ellos. Las medidas que propone la patronal dan para un análisis profundo y demoledor del tipo de empresario que nos ha tocado sufrir en este país.

Veamos. ¿Cuáles son los países donde los trabajadores tienen más derechos y mejores condiciones laborales? Los países nórdicos (Suecia, Noruega…) y otros como Francia, por ejemplo. ¿Y dónde peor están los trabajadores? Pues países como Rumanía, Hungría… o Grecia. El tercer país donde más horas se trabaja de Europa es el que tiene la crisis más grave. El que menos, Francia, es la segunda economía de la eurozona. ¿Casualidad? Para nada.
Unos trabajadores con unas buenas condiciones de vida, que se sienten valorados en su trabajo, con un salario digno, horarios razonables, que pueden conciliar su vida laboral y personal, con coberturas sociales y estabilidad laboral… son más felices. Y por lo tanto, más productivos, esa palabra mágica que tanto gusta a los empresarios. Por el contrario, un obrero explotado, con condiciones penosas en su trabajo, infravalorado, sin vida privada por jornadas interminables, sin estabilidad ya sea por la temporalidad o por un despido barato, y para colmo con la amenaza de los número rojos constantemente en la cabeza, no tiene ni la motivación ni las condiciones para ser productivo. Al contrario, siente no le debe nada a la empresa y por lo tanto, aplica la ley del mínimo esfuerzo. ¿Cómo puedes pedir implicación a quién no das nada a cambio? ¿Cómo esperas que se sienta partícipe de un proyecto y dé lo mejor de sí mismo? La explotación no es productiva y por lo tanto tampoco competitiva, porque en eso los asiáticos son imbatibles.

Aún así, la CEOE está empeñada en que nos parezcamos más a Grecia que a Francia. Lejos de acercarnos a la cabeza de Europa, lo que quieren es convertirnos en la mano de obra barata de la UE. Nada de competir con Francia o Alemania, nuestra liga estará luchando con los países del este o asiáticos a ver quién trabaja más barato (y peor). Lo cual deja claro que lo que necesitamos no es una reforma laboral: es una reforma empresarial.

– Porque no es de recibo que para ser competitivos, la única medida que contemple la CEOE sea obreros más baratos. Alemania, Francia, Inglaterra o Suecia tienen una mano de obra infinitamente más cara que la nuestra y son mucho más competitivos que el resto de países europeos con mano de obra precaria. Ese argumento no es válido, basta con mirar alrededor.

– Porque no es creíble que abaratar el despido sirva para que baje el paro. Si no fuera por los contratos fijos con indemnización de 45 días, ahora mismo no serían 5 millones de parados, serían 6 o 7. O eso, o bien tendríamos miles de trabajadores con años de experiencia y rozando los 50 en el paro, sustituidos por jóvenes temporales con contratos de 600 euros.

– Porque la idea de “trabajar más por menos” no se sostiene. Se supone que no hay trabajo, porque no hay demanda. Entonces, si los que ya tienen trabajo trabajan más, ¿cómo se va a crear empleo? Imposible, por pura matemática. Es más: si hay poco que hacer y además cada trabajador hace más horas, en cada empresa sobrarán trabajadores. Más paro. Menos trabajadores y cobrando menos pero haciendo la misma faena. Eso sólo trae más plusvalía para el empresario. Bueno para sus bolsillos, pero para nada más.

– Porque congelar salarios y hacer rebajas fiscales tampoco va a generar empleo. Si los trabajadores, que son la mayoría de ciudadanos, no tienen dinero para reactivar el consumo interno, da igual lo barato que salga contratar. Si no se compra, no se vende. Si no se vende, no se fabrica. Y si ni se vende ni se fabrica, no se contrata. Aunque sea con salario de semi-esclavitud y con impuestos cero. Así son las reglas de este capitalismo y esa economía de mercado que ellos mismos defienden con uñas y dientes.

Porque todos, absolutamente todos los esfuerzos para sacar esto adelante los exigen al trabajador y al Estado. Pero no están dispuestos a poner absolutamente nada de su parte. Ni una sola propuesta hay sobre la mesa que signifique el más mínimo sacrificio para ellos.

Por esa estrechez de miras, por esas posiciones egoístas, esclavistas y decimonónicas, es por lo que necesitamos una reforma empresarial más que laboral. Son ellos los que deben cambiar, reciclarse, mejorar. Si su única manera de gestionar una empresa, hacerla rentable y obtener beneficios es explotar a sus trabajadores, habrá que llegar a la conclusión de que en realidad la “casta” empresarial de este país no son sino un pandilla de parásitos, incapaces de hacer prosperar sus negocios si no es a costa del sacrificio de los demás y de un reparto injusto de la riqueza generada.

Tan maltrecha está su imagen socialmente, que incluso la neolengua ha tenido que venir a rescatarlos inventando un nuevo nombre para ellos para evitar el rechazo que generan: ahora son “emprendedores”. Bueno, tal vez en otros países haya eso que llaman emprendedores. Aquí, lo que tenemos son empresarios de los de toda la vida, anclados en viejas fórmulas que no conducen a nada. Herederos de una tradición de caciques y señoritos de cortijo que poco o nada tiene que ver con esa imagen de empresarios modernos, eficaces y preparados que se vende asociada al concepto de emprendedor.

Así que lo que deben hacer los sindicatos no es sentarse en la mesa a ver si pueden salvar algo de la quema o recoger algunas migajas que vender en la prensa, sino plantarse y dejarles claro que aquí los que se tienen que reformar (en el sentido más amplio del término) son ellos.

3 pensamientos en “¿Reforma? Sí, pero empresarial.

  1. como siempre me dejas sin palabras!!!cuanta verdad en tus palabras y que pena que la gente siga andando por la calle como si no pasara nada.todo el mundo escondiendo los pensamientos por el que diran…preocupandose solo de ellos mismos por que si no voy a la calle si se me ocurre decir algo….cuando lo que realmente tendriamos que hacer es parar tod@s los trabajadores y exigir nuestros derechos como personas y como trabajadores!!!sin trabajadores las empresas no funcionan!!! pero claro eso queda solo en una ilusion que yo tengo desde hace mucho tiempo…un beso y no dejes nunca de escribir y expresarte…hay pocos como tu y eso hay que valorarlo.y cuidarlo.!!

  2. Descripción perfecta, amplia y detallada de ese grupo “Casta” que sólo representa lo peor de la especie humana. Egoísmo, avaricia,falta de respeto y por encima de todo desprecio absoluto a toda la clase trabajadora, esos son los únicos y principales valores de la CEOE y los empresarios.

    Neolenguaje: Dícese del arte de cambiar el termino utilizado a una acción o cosa, con el único fin de limpiar la imagen y distraer con ello a todos los ciudadanos. *Palabras disfrazadas de corderos, pero que realmente son peores que los lobos.

    Salud.

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