Salvar a un suicida

Si para algo ha servido el anuncio de Yorgos Papandreu, primer ministro griego, de pretender ratificar en un referendo el segundo rescate a Grecia, ha sido para confirmar lo que muchos venimos diciendo hace tiempo: a los mercados, y por extensión al capitalismo, no le sienta nada bien la democracia. Es más: se le atraganta y no puede digerirla.

Para empezar, llamarlo rescate es un eufemismo. No hay rescate, hay chantaje. Y no es por Grecia: es por los intereses de la banca europea en Grecia. Así que a los griegos les quedan dos salidas: la miseria si no aceptan el rescate, o la miseria y convertirse en esclavos del BCE, el FMI y demás sanguijuelas si lo aceptan. Bonito panorama.

Resulta sonrojante ver a dirigentes supuestamente democráticos de toda Europa (desde Merkel a Sarkozy, pasando por el PP y el PSOE), decir sin pudor alguno que la decisión de Papandreu es “un error” y “una irresponsabilidad”, o a periodistas de fachada progresista diciendo que “hay decisiones que el pueblo no debe tomar, sino acatar”. ¿Perdón? ¿Desde cuándo consultar al pueblo es un error? ¿Cómo se puede discutir la capacidad del pueblo para saber lo que más le conviene, aún a riesgo de equivocarse?  ¿En qué demonios se han convertido nuestras democracias?

En esta tesitura, me pregunto si este capitalismo neoliberal y la democracia son compatibles. Si los gobiernos están más pendientes de las fluctuaciones de la Bolsa que de la opinión del pueblo, no es democracia. Si los intereses de la banca están por encima de los derechos de los ciudadanos, no es democracia. Si quien gobierna de facto son oscuros personajes a la que no podemos elegir en las urnas, y los que sí elegimos no son más que sus pregoneros, no hay democracia. Por lo tanto, tenemos que elegir: democracia o mercados. Está visto que no son compatibles, o dicho de otro modo: teta y sopa no caben en la boca.

Por supuesto, hay que elegir democracia. Entre otras cosas, porque no tiene ningún sentido esta obsesión por salvar el sistema capitalista. Admitámoslo de una vez: el capitalismo ha fracasado. En realidad siempre ha sido un fracaso, puesto que un sistema que se basa en la miseria de una parte del mundo (millones de seres humanos) para garantizar el despilfarro de la otra parte, es ya un fracaso de por sí. Pero incluso en eso han fallado. Porque no es sólo que se haya acabado el despilfarro: es que, de tanto ahogar a la clase trabajadora, casi han acabado con el consumo. Y sin consumo, no hay capitalismo. La avaricia insaciable de los más radicalmente capitalistas ha sido la que ha hundido su propio sistema. Mataron su gallina de los huevos de oro, y ahora pretenden que todos seamos culpables, responsables, cómplices de su codicia desmedida.

¿Vale la pena tanto sacrificio para salvar el capitalismo? Rotundamente no. Vamos a sacrificar el bienestar, los derechos y hasta las libertades de millones de personas para salvar un sistema injusto, depredador y antropófago que, en cuanto esté recuperado, en pago a nuestra ayuda nos va a exprimir aún más de lo que ya lo hacía. Por lo tanto, ¿para qué tanto esfuerzo? ¿Qué ganamos la inmensa mayoría salvando un modelo que nos agrede y nos explota? El feudalismo cayó, el comunismo cayó, y el mundo siguió adelante. Con el capitalismo no sería diferente. Si tiene que caer, sea. Pero que sea pronto, antes de que acabe con lo poco que nos queda. Porque este sistema caníbal sólo morirá como ha vivido: matando.

El capitalismo es ahora mismo como un suicida que en el último momento se arrepiente y quiere que lo salven. Así que asistimos atónitos al bochornoso espectáculo de ver a los políticos occidentales, simples sirvientes de los poderes financieros y económicos, jugando a ser el Jesucristo bíblico, intentado repetir el milagro aquel de “Lázaro, levántate y anda”. Pues no señores, esta vez no hay que levantar a Lázaro, porque Lázaro se ha suicidado. Que descanse en paz, aunque no la merezca.

PD: Infames las palabras de Diego López Garrido (PSOE) diciendo que “Los referéndums son para reformas constitucionales”. O tiene muy mala memoria o nos toma por tontos, porque apenas hace dos meses que PSOE y PP pactaron una reforma de la Constitución (de corte claramente neoliberal y antisocial), y que yo recuerde no hubo referéndum alguno. La hipocresía y la demagogia del #PPSOE no conoce límites.

4 pensamientos en “Salvar a un suicida

  1. nunca me dejaran de sorprender las sabias palabras que anidan dentro de tu cabeza y que tus dedos saben darle el toque exacto a la hora de escribirlas ..es un placer poder leer nuevamente lo que escribes , mi enhorabuena ..

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