“Pienso, luego estorbo”

Ayer hubo en este país casi 60 manifestaciones, 60, convocadas por la plataforma Democracia Real Ya, y secundada por otros como Juventud Sin Futuro. Plataformas al margen de las maquinarias de los partidos convencionales y sin otro apoyo mediático que éste -todavía- libre y bendito internet que Sinde y sus amigos quieren castrar (precisamente para que no ocurran estas cosas, los derechos de autor son sólo la excusa perfecta). Es difícil saber cuánta gente hubo realmente, pero basta ver las fotos subidas a Twitter por los asistentes para saber que prácticamente todas fueron un éxito y tuvieron un seguimiento más que destacable en estos tiempos de aborregamiento general.

El silencio de los medios ante semejante movimiento ciudadano durante la tarde-noche de ayer resultó vergonzoso, y todavía fue más sonrojante ver como sin embargo, cuando acabadas las manifestaciones aparecieron los cuatro de siempre a quemar contendedores y a darle la excusa a los antidisturbios para practicar su deporte favorito, la noticia apareció en toda la prensa a velocidad de vértigo. Ocultemos la verdad, esos miles y miles de ciudadanos pacíficos diciendo ‘Basta‘, y demos protagonismo a la anécdota para intentar desprestigiar el movimiento. Para saber la verdad había que leer la prensa extranjera, como en los mejores tiempos del franquismo. Sólo que ahora no hay quien frene la información gracias a la red. Twitter se convirtió en el vehículo de información en el que se pudo ver lo que la prensa ocultaba, incluídas las desmesuradas cargas policiales.

De entre todas las pancartas que pude ver, hubo una que me llamó especialemente la atención: “PIENSO, LUEGO ESTORBO”. Un ejercicio de síntesis perfecto. Nunca tres palabras dijeron tantas cosas. Porque ahí está el meollo de todo el asunto. Tenemos que pensar.  Si pensamos, somos conscientes. Si somos conscientes, nos indignamos. Si nos indignamos, nos rebelamos. Y si nos rebelamos, somos peligrosos. Porque de la rebelión a la revolución, no hay un camino tan largo…

Porque estamos hartos. Hartos de votar un gobierno cada cuatro años que al final no vale para nada porque gobiernan los mercados a los que nadie vota. Hartos de ver como el pueblo paga los platos rotos de las élites. Hartos de una ley electoral que convierte el poder en una pelota de ping-pong que se van pasando de un partido de centro-derecha (PSOE) a otro de extrema derecha (PP). Hartos de que nos quieran hacer creer que nuestro enemigo no son los banqueros, sino los inmigrantes muertos de hambre que se juegan la vida en una patera. Hartos del maldito cuento del voto útil del PSOE, para que una vez en el poder hagan una política tan de derechas como la de cualquier partido neocon. Hartos del programa oculto del PP, que callan ahora, pero que nos quitará los pocos derechos que nos quedan en cuanto alcancen el poder.

Hartos de ver multinacionales despidiendo trabajadores mientras se reparten beneficios indecentes. Hartos de oír a la Patronal pedir despidos baratos, menos sueldo y más horas de trabajo, sin ofrecer nada a cambio. Hartos de ver a los sindicatos sometidos al yugo del sistema, incapaces de morder la mano que les da de comer, preocupados sólo de obtener algunas migajas con las que justificarse ante la prensa. Hartos de que haya dinero público para rescatar a la banca de sus propios errores, pero no para rescatar a los ciudadanos de los errores de la banca. Hartos de que no haya fondos para pensiones, educación y sanidad pero sí los haya para sueldos vitalicios, para financiar Iglesia y Monarquía, y para políticos que cobran de tres y cuatro cargos a la vez sin trabajar de verdad en ninguno. Hartos de que los recortes sólo afecten a los que menos tienen, mientras los ricos son más ricos que antes de empezar la crisis. HARTOS.

Así que ahora toca PENSAR. Y por supuesto, ACTUAR. El actual sistema capitalista no sirve, y debe caer como cayó el antiguo sistema stalinista del “telón de acero”, que tampoco servía. Hay que crear algo nuevo, o mejor dicho: rescatar antiguos valores que se han perdido por el camino que nos ha llevado a este sistema caníbal. Lo dice Hessel, y tiene razón: si una Europa arrasada y arruinada tras la Segunda Guerra Mundial fue capaz de crear y sostener un estado del bienestar no nos podemos tragar que ahora, en una Europa avanzada y mucho más rica, no se puede.

El PSOE ya ha demostrado sobradamente a qué intereses responde, el PP todos sabemos de qué lado está. Ambos al servicio de los lobbys financieros, el BCE y el FMI; rinden pleitesía al sistema actual que los convierte más en subordinados del mercado que en gobernantes y defienden los intereses de los causantes de la crisis. Necesitamos aire fresco y lo necesitamos YA. La ‘dictadura’ bipartidista no es la solución: es el problema.

No sé cuál es el camino exacto a seguir. Si lo supiera sería un genio, y no lo soy. Pero sí sé que ese camino empieza por pensar, por indignarse, por salir a calle y por decir NO. Somos muchos, posiblemente seremos más. Y además, tenemos la razón. Ahora falta saber si tendremos la constancia suficiente para que todo esto que empezó ayer no se quede en una simple pataleta…

4 pensamientos en ““Pienso, luego estorbo”

  1. Doncs per fi trobo rebel·lia entre la gent!!. Jo soc un d’aquells que estan en el sindicat, i que a tingut no poques baralles en la seva empresa, fora d’ella, i en altres espais, lluitant per mirar de convèncer a la gent, que faci us d’allò que ens diferencia d’altres especies… el raciocini. Pensar, generar opinió, tenir opinió!!.

    Som el que som, ciutadans i ciutadanes, explotades per un sistema que prima l’interès dels mercats i els poderosos, per sobre de les persones. Això a de canviar.

    reivindiquem novament la dita: UN ALTRE MÓN ÉS POSSIBLE!!

  2. se me a puesto los pelos de punta mientras leia esto. porque esto justo me recuerda el pasado de las movilizaciones que en su tiempo todos hicimos, me gusta ver y saber que hay personas que no se esconde y siguen luchando por los derechos de todos seres humano, no hay que parar hay que seguir adelante para que se den cuenta de que aunque no seamos demasiados los que somos creemos en lo que hacemos y se nos escuchara,

  3. ¡NO ES UNA CRISIS, ES UNA ESTAFA!
    Totalmente de acuerdo con Miki. Muy bueno tu artículo. Aquí en Mallorca el tratamiento de la noticia en todos los medios “típicos” fue igual de penoso. Pero en la manifestación se pudo ver una pancarta (o casi, pues era un simple A4 sujetado en lo alto de un palo) con otro resumen muy clarito (para quienes quieran entender): “La revolución no se espera, se organiza”.

    http://www.gentdemarratxi.org/index.php/activitats/campanyes-collaboracions/44-colmlaboracions/176-ino-es-una-crisis-es-una-estafa.html

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