Ni tan buenos ni tan malos. Apuntes sobre las confluencias.

De un tiempo a esta parte estamos asistiendo a una serie de artículos y dimisiones en prensa en la que compañeros/as (o ex) de IU están lanzando un discurso común que es una suerte de ‘revisionismo histórico exprés’. Y digo exprés porque están intentando reescribir una historia muy, pero que muy reciente: la de la no confluencia a nivel estatal entre IU y Podemos para las elecciones del 20-D.

Leyendo estos artículos, se llega irremediablemente a la conclusión de que si no hubo confluencia fue, única y exclusivamente, por los errores de IU. Que la cerrazón de IU Federal, su obsesión con las siglas y la deuda económica fueron los condicionantes determinantes. Y en ese análisis reduccionista y sesgado subyace la idea, tan falsa como oportunista, de que hay una IU “buena” que ha sabido hacer bien las cosas (EUiA y EU) y otra IU “mala”, sectaria y torpe que no ha sabido entender la confluencia. Nada más lejos de la realidad.

La no confluencia para el 20-D no responde tanto a los errores de IU (aún existiendo esos errores, más que detectados y autocriticados), como a la cambiante estrategia electoralista de Podemos. Es algo que salta a la vista si se hace un análisis mínimamente profundo y riguroso.

Basta observar dónde sí hubo confluencia: Cataluña y Galicia. Lugares donde Podemos, bien por debilidad orgánica propia o por la fuerte presencia consolidada de izquierdas históricas y/o nacionalistas, no tenía la fuerza ni el espacio suficiente para presentarse sola con garantías de éxito. Es tremendamente injusto con los compañeros/as del resto del Estado -además de incierto- vender esto como que EUiA y EU lo han hecho bien y el resto, mal. La realidad es que si ellos están en confluencias no es porque lo hayan hecho mejor que los demás, es sencillamente porque Podemos así lo ha decidido en función de sus intereses estratégicos. Es decir, estaban en el momento justo en el lugar apropiado. Porque lo que sí es cierto es que las federaciones “aptas” para confluir las ha filtrado y escogido Podemos. Lo que es falso es que lo haya hecho con un criterio de diferencias políticas entre ellas. Ni por asomo.

EUiA y EU que no han hecho nada especial que no haya hecho IU en Navarra, La Rioja o Murcia, por ejemplo. Todas las federaciones se han ceñido a la voluntad política confluyente decidida federalmente a mediados de 2014. Simplemente, en esos otros territorios no se daba la correlación de fuerzas adecuada para que a Podemos le interesara la confluencia. O dicho de otro modo: Si los compañeros/as de La Rioja hubieran tenido un mayor apoyo y Podemos los hubiera necesitado, ahora mismo con total probabilidad tendríamos confluencia en La Rioja y automáticamente habrían dejado de ser de la IU “mala” para pasar a formar parte de la IU “buena”, siempre según el análisis superficial que hacen los artículos a los que me refiero.

Cargar la responsabilidad sobre IU Federal, aún admitiendo sus errores, tampoco se sostiene. ¿Acaso no firmó y aceptó IU la confluencia gallega? ¿Por qué no iba a aceptarla entonces en Aragón o Navarra, máxime cuando la confluencia era un mandato de la propia IU Federal? Cierto es que la confluencia catalana no contó con el visto bueno federal, pero eso fue debido a las irregularidades en el proceso de EUiA -en las que no entraré ahora, son de sobras conocidas-, no a la falta de voluntad de IU.

Sobre el tema de la deuda económica como argumento de no confluencia no me voy a extender, porque se desmonta con sólo tres letras: ICV. Es público y notorio que la formación ecosocialista catalana tiene tantos problemas económicos como IU, y eso no fue obstáculo para Podemos a la hora de confluir (por dos veces, además: autonómicas y generales). Por tanto, no resulta creíble que sí lo fuera para confluir con IU. Tampoco es creíble el tema de la testarudez por las siglas de IU, cuando por ejemplo en Cataluña el nombre de la confluencia recoge precisamente las siglas de los “nuevos” (En Comú y Podem) y esconde las de los “viejos” (ICV y EUiA).

Creo que queda pues suficientemente explicado que si hay confluencia selectiva y no estatal no es debido las diferentes actitudes o posiciones políticas de las distintas federaciones de IU o de la propia IU Federal, sino a causa de los intereses estratégicos -y legítimos- de Podemos. Lamento si con esto estropeo a alguien su papel de visionario capaz de ver donde los demás estamos ciegos, pero la realidad es que no estamos en un escenario en el que la confluencia es el premio a los “buenos” y la no confluencia el castigo a los “malos”. Ese análisis, además de mediocre y peligroso, es una falta de respeto al resto de federaciones y a los/as compañeros/as que se han partido el lomo por la confluencia, para encontrarse con el no por respuesta sistemática o, peor aún, con condiciones draconianas diseñadas para ser inaceptables u ofertas de fichaje al más puro estilo futbolero.

Es por tanto momento de hacer estas aclaraciones y situar la historia en su verdadero contexto, antes de que determinados relatos inexactos e interesados se instalen en el imaginario colectivo. Partir de la base del análisis correcto de los hechos, y explicarlos al conjunto de la sociedad, es una necesidad imperiosa para quienes estamos trabajando -entre la espada de los fascinados con Podemos y la pared de los conservadores inmovilistas- por mantener, mejorar y ampliar un proyecto anticapitalista, feminista y ecologista que mantenga los valores de clase de IU frente al pensamiento líquido de la mal llamada “nueva política”.

Así no

Ayer sábado presenté mi renuncia, como cabeza de lista de EUiA en la provincia de Girona, a formar parte de la lista de En Comú Podem para las elecciones generales del 20D. Hay varios motivos, que voy a explicar aquí, pero básicamente se resumen en uno: ECP no es mi proyecto, y por tanto sería hipócrita e incoherente por mi parte mantenerme en él. Lo lógico es que ese lugar lo ocupe alguien que crea en el proyecto. Y ese alguien no soy yo. Así no.

Quienes me conocen saben que he sido y soy un firme defensor de las confluencias y la unidad de la izquierda. La lista de enemigos (espero que no en el sentido más agrio de la palabra…) que me he ganado por defenderla lo demuestra. Pero es que En Comú Podem tiene poco o nada que ver con lo que debería ser un proyecto de confluencia de la izquierda social, rupturista y transformadora, que es algo que va mucho más allá de los pactos entre partidos y nace desde la base. ECP no pasa de ser una unidad cupular (que no popular), una coalición de las de toda la vida con sus cuotas y sus negociaciones de despacho. Ni primarias, ni programa, ni participación ciudadana, ni transparencia ni radicalidad democrática. Nada. Así no.

Es público y notorio mi desacuerdo, en forma y fondo, con el acuerdo al que hemos llegado EUiA. Con la forma, porque tras haber llevado el proceso de negociación de forma impecable en un principio, se acabó cerrando de mala manera. Con el equipo de negociación disuelto y faltando a la palabra dada a la Presidencia Federal de IU ni 24 horas antes. Sin transparencia de ningún tipo ni durante el día de la negociación in extremis, ni a posteriori. El Consell Nacional votó el acuerdo sin tenerlo por escrito y la militancia no lo conoció hasta más de una semana después… y además incompleto, sin 3 de los anexos. Así no.

Abro aquí un paréntesis, porque en relación al proceso de negociación debo entonar el mea culpa, con la perspectiva que da el tiempo, por dos errores de los que soy corresponsable: El primero, no levantarnos de la mesa cuando el resto de actores rechazaron nuestra petición de confeccionar las listas con primarias, y por tanto aceptar entrar en un juego de reparto de sillas a dedo que poco tiene que ver con la radicalidad democrática presupuesta. El segundo, la primera pregunta del referéndum. Yo voté NO, pero mucha militancia voto SÍ a seguir negociando como muestra de apoyo a la dirección y voto de confianza a los negociadores. Y por ahí precisamente entró el gol. Por toda la escuadra.

Con el fondo del acuerdo discrepo porque considero que lo firmado no cumple con lo aprobado por el Consell Nacional y por la militancia en referéndum. Veamos:

  • Se aprobó no competir con IU, y aunque es cierto que los votos no sumarán para nadie a nivel estatal (lo cual perjudica más a IU, evidentemente, pero fue lo aprobado y lo acato), basta echar un vistazo a las declaraciones de Domènech, Colau, Errejón o Pascual para ver que, a todos los efectos, En Comú Podem sí va a competir con IU-UP.

  • Se aprobó un nombre “superador” que representara “a todos o a ninguno”. A nadie se le escapa que ‘En Comú Podem’ privilegia a dos actores e invisibiliza al resto. Que se usen los logos en campaña (que no en la papeleta) no cambia la realidad de una denominación claramente excluyente.

  • Se aprobó también que cualquier acuerdo sería dialogado/acordado con IU. Indiscutiblemente, eso no ha sido así. El “diálogo” con IU se produce días después de firmar la entrada en ECP. Y eso, claro, ya no es dialogar ni acordar. Es dar explicaciones sobre hechos consumados.

Tres condiciones de cinco incumplidas, literalmente o en espíritu. Por tanto, si se aceptan condiciones que no cumplen lo mandatado por las bases, o como mínimo generan dudas razonables entre un grueso importante de la militancia, lo democrático es volverlas a someter a consulta, esta vez negro sobre blanco con todos los datos sobre la mesa. Y no se ha hecho, a pesar de que me consta que se ha hecho un esfuerzo titánico para conseguir en apenas dos días más de 360 firmas de militantes reclamándolo. Así no.

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Pero en realidad, lo que más molesta a las bases y a mí mismo, es que nos han arrancado de mala manera de nuestro proyecto federal. No olvidemos que si IU no tiene una federación catalana, es porque se supone que ese papel lo cumple EUiA, según estatutos y protocolos. O al menos lo cumplía hasta el pasado 6 de noviembre. Si alguien quiere que dejemos de ser la IU de Catalunya, está en su derecho: que vaya a la VII Asamblea y lo proponga, y veremos cuánto apoyo tiene. Pero así no.

Se nos ha impedido ayudar a nuestro candidato, que no es otro que Alberto Garzón, y votar a nuestra organización, que no es otra que IU. Por primera vez, IU no va a tener candidatura en Catalunya. Y eso hurta un derecho a miles de votantes que quedan huérfanos de referente al que votar. Y no nos engañemos, esas personas huérfanas de IU no votarán ECP. Quien quiera votar a Garzón, no va a votar una coalición que manifiesta públicamente que su candidato es Iglesias. Tantos años de criticar a los abstencionistas, para acabar generándolos nosotros mismos. ¡Qué paradoja!

La fractura generada entre la militancia es lo peor de todo, al menos para mí que pienso que la pata electoral sólo es una más, y no la más importante precisamente, y que hay vida y mucho por hacer el día después de las elecciones, independientemente de los resultados. No olvidemos que la primera pregunta, la de seguir negociando, sólo tuvo un apoyo del 55%. Y si se hiciera ahora, con conocimiento del acuerdo real, permitidme jugar a la política-ficción por un momento y decir que tendría a una gran mayoría en contra. No se puede construir nada, ningún espacio nuevo de esos que tanto teorizamos, sin la mitad de la militancia de EUiA. El que crea que sí, se va a dar de bruces contra una realidad nada agradable. Pido desde aquí a esa militancia combativa que no se rinda. A mí, al menos, me han devuelto la esperanza con su lucha incansable por aquello en lo que creen. Nos quedan muchas batallas por librar, y aunque sé que la dececpión es enorme, deben ser conscientes que no se pueden ganar sin ellos y ellas. Y necesitamos ganarlas.

En las cuestiones programáticas no voy a entrar, básicamente porque no existen. Ni media palabra se ha hablado sobre eso. Y, sinceramente, cuando uno de los actores se dedica a fichar otanistas y defensores de la reforma del infame artículo 135 de la Constitución, me parece preocupante firmar un acuerdo a ciegas sin ni tan siquiera un programa de mínimos sobre la mesa. Parece que el “programa, programa, programa” de Julio Anguita, tristemente, ha pasado a mejor vida. Así no.

En estas condiciones, y con la mayoría de militantes y simpatizantes de mi territorio frontalmente en contra del acuerdo, no tenía más opción que renunciar. He apurado tiempos, a la espera de un nuevo referéndum que no ha llegado, pero sin apurar tanto como para dejar a mi organización sin tiempo de reacción para sustituirme en la lista (un abrazo a la compañera Dolors Rubio, que asumirá mi puesto). No pretendo hacer daño alguno, sólo ser coherente y honesto. Entiendo que se puede asumir la “disciplina de partido” cuando las discrepancias son de matiz pero se comparte el proyecto troncal. Pero cuando son tan profundas, cuando es la misma esencia del proyecto la que no compartes, hay que obedecer a la conciencia.

No tengo necesidad ni interés alguno en aparecer en carteles y fotos. Sólo acepté ser candidato para intentar ayudar a mi proyecto político en un momento difícil. Pero es que mi proyecto es Unidad Popular-Izquierda Unida, no En Comú Podem. Si las primarias de EUiA se hubieran convocado después de saber cómo íbamos a las elecciones, jamás me hubiera presentado como cabeza de lista (ni en ningún otro puesto). Por tanto, hago lo que debo hacer y manifiesto mi total disponibilidad para ayudar a UP-IU y Alberto Garzón en todo lo que humildemente pueda. Ya que no podré participar con mi voto, espero poder hacerlo al menos con mi activismo.

Lamento si con esta decisión he decepcionado a alguien. Pero uno tiene que levantarse cada mañana y mirarse en el espejo. No es que yo me peine mucho, pero sí me lavo los dientes. Y quiero hacerlo tranquilo, sin tener que apartar la mirada. Como he hecho siempre.

Salud, república y unidad popular.

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No nacimos para resistir, nacimos para vencer.

No nacimos para resistir, nacimos para vencer”. Pasé la jornada del domingo con esa frase de Los Chikos Del Maíz en la cabeza, canturreando ese estribillo, mientras hacía de apoderado de EUiA-ICV en mi barrio y veía como nuestra pila de papeletas descendía y descendía. “¿Seremos capaces de ganar al PSC este barrio, La Plantera, históricamente feudo suyo?”, me preguntaba. A medida que avanzaba la jornada me iba haciendo a la idea de que sí, de que podíamos ganarlo. Y lo ganamos. Vaya si lo ganamos, en 3 de las 4 mesas, entre risas nerviosas mal disimuladas y miradas cómplices con mis tres compañeras apoderadas. Y poco a poco fuimos sabiendo que como el mío, otros barrios iban cayendo: Mas Florit, Mas Cremat, Valldolig, Ca la Guidó

La noche fue intensa, y durante mucho rato tuvimos el convencimiento de que ganábamos. Al final se nos escapó la victoria como agua entre los dedos, y en muchas caras se veía una sensación más agria que dulce, a pesar de haber conseguido los mejores resultados de nuestra larga historia. Algunos y algunas íbamos por la sede intentando levantar los ánimos a otros compañeros y compañeras; pidiendo a nuestra gente que disfrutara de un espectacular resultado, del premio a tanto esfuerzo, en lugar de lamentarse por habernos quedado tan cerca de ganar. Que fueran conscientes de que habíamos logrado una gesta casi heroica, en estos tiempos tan complejos para nuestra organización…Y fue entonces cuando me percaté de algo, algo que para mí acabó por ser lo más importante de la noche, incluso más que el propio resultado: me di cuenta de que esa canción que me rondaba por la cabeza durante todo el día no era por casualidad. Comprendí que ahora sí, por fin, habíamos entendido que nacimos para vencer.

Hemos cambiado de mentalidad, le hemos dado la vuelta a la tortilla. Se acabaron los complejos, llegó el momento de la valentía y la ambición (bien entendida, ojo, que es una palabra peligrosa…). Una asamblea local que hace 8 años ni soñaba con ganar, ayer lloraba y renegaba con los mejores resultados de su historia, porque no se conformaba con ser segundos. Nos hemos convencido de que somos un fuerza de victoria, no sólo de resistencia. Y, lo que es más importante, hemos contagiado nuestro convencimiento al pueblo, que ayer nos votó no para resistir, como tantas otras veces, sino para vencer. Ya no somos, ni debemos volver a ser nunca más, ni la muleta ni el patito feo ni el hermano pequeño de nadie. Hemos dado el paso que necesitábamos dar, nos hemos librado de lastres obsoletos, cadenas autoimpuestas y arcaicas rémoras de conformismo y derrotismo; y ahora tenemos las grandes alamedas abiertas frente a nosotras para llegar a donde queramos llegar. Trabajando en equipo, con visión de futuro, con honestidad política y firmeza ideológica. El camino está abierto, sólo falta andarlo por el sendero correcto. 

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Así que camaradas, compañeras, simpatizantes, amigos y amigas: gracias por tanto trabajo, por tanta pasión e ilusión, y ahora a disfrutar de este resultado histórico. Defendamos esta alegría como una trinchera, y a seguir trabajando con corazón e inteligencia para ganar en 2019. Porque ya no nos vale otra cosa que no sea vencer. Hasta la victoria siempre.

Cuando el tiburón huele sangre

La patronal de las ‘grandes superficies’ ANGED (El Corte Inglés, IKEA, Carrefour, etc…) ha encontrado a sus musas y ha tenido una idea genial. Inmersos en la negociación de un nuevo convenio con los sindicatos, ha decidido proponer, además de aumentos de jornada y las lindezas habituales, desvincular los salarios del IPC, y vincularlos al consumo. Es decir: si yo vendo menos, tú cobras menos, independientemente de cuánto suba el nivel de vida.

Para empezar, no recuerdo que durante los años en los que el consumo estaba disparado, y sus beneficios por las nubes, ninguna patronal hiciera a los trabajadores una propuesta similar. No dijeron entonces: “Mirad, como estamos vendiendo mucho, vamos a vincular vuestros salarios al consumo. Así subirán vuestros sueldos por encima del IPC y no os robaremos tanta plusvalía.” ¿Alguien imagina algo así? ¡Impensable! Cuando las cosas van bien ganan ellos, y cuando van mal… perdemos nosotros.

De entrada, la idea es buena para ellos. Si venden menos, pagan menos, con lo cual siempre van a tener el mismo nivel de plusvalía,  y evitan asumir los riesgos propios que debe asumir un empresario (¡no todo va ser mandar y recoger beneficios, señores!). Además, convierten a los empleados en una suerte de “socios tontos” de la empresa, pues si bien sus ingresos van a depender de cómo funcione el negocio (socios), no van a tener voz ni voto, ni capacidad de decisión alguna sobre la empresa (tontos). Condiciones de asalariado con riesgos de empresario. El timo de la estampita, en pocas palabras.

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Por otro lado, no sé si en ANGED son conscientes del riesgo de hacer propuestas como ésta. Me explico. Hasta aquí todo parecen ventajas para los grandes empresarios, como siempre. Pero… ¿qué pasaría si el resto de patronales copian su brillante idea? Pues muy sencillo: que se hunde el país, de manera ya definitiva e irremediable. Si todo el país vinculase los sueldos al consumo, estando el consumo por los suelos, los sueldos bajarían drásticamente (sí, aún más…). Por pura matemática, si cobrásemos menos, consumiríamos menos. Con lo cual volverían a bajar los sueldos, lo que llevaría a que se desplomase de nuevo el consumo… y así hasta el infinito. Supongo que la espiral terminaría cuando todos trabajásemos gratis y nadie pudiera comprar nada. Claro que entonces ya no haría falta producir ni vender, porque nadie podría comprar.

No seré yo quien defienda la sociedad de consumo ni el sistema capitalista. Por mí se puede hundir mañana mismo. Pero las preguntas, desde el punto de vista de la lógica capitalista, son dos: ¿Puede un país como éste funcionar sin consumo interno? ¿Hay suficientes países importadores para que todos los demás seamos exportadores y proveedores de mano de obra barata? La respuesta a ambas preguntas es NO.
Llegados a este punto, podríamos pensar que son unos ineptos integrales, proponiendo medidas que pueden echar abajo el sistema que los enriquece. Pero en realidad no es así. Porque estas grandes empresas, grandes fortunas, son más apátridas que cualquier anarquista. Llevarían al país la ruina, para luego irse con lo expoliado en busca de otro país al que expoliar, dejando tras de sí el rastro del saqueo, tierra quemada y miseria. Y yo quiero que caiga el capitalismo. Pero no así.

 PD: Recuerdo, en las dos últimas huelgas generales, ver los grandes centros comerciales abiertos y trabajando normalmente. Bien, muchas veces nos preguntan para qué sirven las huelgas. Pues sirven, entre otras cosas, para marcar territorio, para medir fuerzas. No secundar las huelgas es, para el patrón, señal inequívoca de que tiene ante sí una plantilla (o una clase obrera, si extrapolamos a todo el país) dócil y resignada a la que va a poder quitar cuantos derechos le plazca, sin apenas resistencia. Y  cuando el tiburón huele sangre…

Lo público y lo privado

 Privatizar. Ésa es la solución mágica que los neoliberales (y otros que dicen no serlo, pero lo son…) han propuesto desde siempre. Y ahora más que nunca, aprovechando esta crisis/estafa que tiene al país en quiebra económica y sobre todo social.

“Lo público es un despilfarro. Lo privado es más eficiente.”, dicen. Falso. Si la sanidad no fuera sostenible, ninguna empresa privada querría hacerse con ella. Sólo lo rentable se puede privatizar. Por otro lado, lo público no necesita ser rentable, sólo sostenible; mientras que lo privado exige beneficios, que por lo general se consiguen empeorando el servicio y/o las condiciones de los trabajadores. Y por último, si lo público no es eficiente, es responsabilidad de quienes lo gestionan, que precisamente son los mismos que lo privatizan. La verdad de esta historia es que lo público es un servicio y lo privado, un negocio. Ni más ni menos. Un pingüe negocio para las empresas privadas… y para los que privatizan.

 Es la famosa puerta giratoria” entre lo público y lo privado. Entran por un lado y salen por el otro. Aunque prefiero la definición de Cayo Lara, que los llamó Caballos de Troya”. Eso es lo que son. Políticos al servicio del capital, que entran en política no para hacer un servicio a la sociedad, sino para desmantelar los servicios públicos a mayor gloria de determinados bolsillos, ya de por sí llenos.

 El último caso ha sido el de Juan José Güemes, exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Por entonces, se encargó personalmente de privatizar el servicio de análisis clínicos. Casualmente, el pasado agosto fichó por Unilab, la empresa que (también casualmente, claro) se ha hecho cargo de ese servicio. Ya sabemos a qué se refería Güemes cuando en 2008 dijo que “la Sanidad puede ser una gran negocio.”

 La maniobra es legal, sí. La ley marca dos años, y han pasado cuatro. Y Güemes ha dimitido del cargo, forzado por el escándalo mediático. Pero eso no tapa el olor a chanchullo. Al contrario, deja bien a las claras el porqué de esa obsesión en privatizarlo todo. Negocio. Dinero. Capitalismo, al fin y al cabo.

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  Devolver favores al privatizador de turno no es nada nuevo. Felipe González, que privatizó Enagás en 1994, es ahora consejero en Gas Natural, empresa beneficiada en aquella operación, a razón de 125.000€ anuales. José María Aznar, quien privatizó Endesa en 1998, es ahora consejero de ésta, por el módico precio de 200.000€ anuales. Ambos sin renunciar a su pensión vitalicia, que pagamos todos. Un caso reciente: Rodrigo Rato, que tras el desastre de Bankia ha sido premiado con un cargo de 100.000€ al año en Teléfonica/Movistar, la empresa que él mismo privatizó siendo Ministro de Economía del gobierno de Aznar.

 Podríamos seguir: Elena Salgado y Pedro Solbes (Endesa/Enel), Ángel Acebes (Iberdrola), Eduardo Zaplana (Telefónica), Abel Matutes e Isabel Tocino (Banco Santander), etc, etc… los vínculos entre quienes gobiernan y quienes ostentan el verdadero poder (es decir, el dinero), son más que evidentes. No nos extrañe entonces que las leyes que hacen los primeros sean siempre las que convienen a los segundos. No se muerde la mano que te da de comer, sobre todo sin es tan generosa. Y dejo una reflexión: el PP acaba de privatizar otra parte de la Sanidad madrileña. Los artífices: Ignacio González y Javier Fernández-Lasquetty. Veremos dónde trabajan (o de dónde cobran, mejor dicho) dentro de unos años. Se admiten apuestas.

 Éste, y no otro, es el porqué de las privatizaciones. El porqué de su empeño en que lo que es de todos pase a ser sólo de unos pocos. El porqué de que servicios básicos como la Sanidad pasen a manos de empresas privadas para las que la prioridad no es nuestra salud, sino sus beneficios. No es por el bien general, no es por la crisis, no es por sostenibilidad ni por eficiencia… Es porque, como dijo Escipión a los que traicionaron a Viriato, Roma no pagaba a traidores. Pero España sí.

Una tragedia griega

UNA TRAGEDIA GRIEGA

Las elecciones en Grecia han sido motivo de preocupación para medio mundo. Todo porque un partido de izquierdas, Syriza, al que podríamos definir como la Izquierda Unida griega (programas similares, es una coalición, comparten grupo en el Parlamento Europeo, y ellos mismos llaman a IU su “partido hermano”), era dada como ganadora en todas las encuestas, con un programa radicalmente alejado de las políticas neoliberales que nos ha llevado a esta crisis y nos están impidiendo salir de ella.

Finalmente, no pudo ser. Ganó ND (el PP griego, para entendernos), curiosamente el mismo partido que metió a Grecia en la dramática situación que están sufriendo, a base de falsear sus cuentas públicas. ¿Y cómo puede ser que los griegos hayan votado a sus propios verdugos? Parece absurdo, pero tiene una explicación. Hemos asistido atónitos al poco edificante espectáculo de ver como desde las altas esferas europeas, a través de la prensa conservadora e incluso la supuestamente progresista, se ha llevado a cabo una brutal campaña del miedo dirigida al pueblo griego, destinada sin complejo alguno a condicionar su voto. Amenazas de corralito, de fin de las ayudas y salida del euro; de cierre de fronteras, de caos interno y aislamiento internacional si votaban a quien no tenían que votar… Sólo les ha faltado pintar cuernos y rabo a Alexis Tsipras , líder de Syriza.

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   Los poderes financieros y económicos europeos temían la llegada de un gobierno de izquierdas, dispuesto a plantarles cara y a poner por delante de sus intereses el interés de un pueblo castigado hasta más allá de lo soportable. Así que pusieron en marcha su maquinaria de guerra mediática, y lo que para muchos era la mecha de un posible cambio en Europa, se ha quedado en un sorpasso. El resultado, no obstante, es esperanzador. La gran subida de la izquierda real y el hundimiento del PSOK (el equivalente al PSOE) indican el camino a seguir: el del fin del bipartidismo. La ciudadanía se ha cansado de tener que elegir siempre el mal menor, jugar a “susto o muerte”, cuando ambas opciones han demostrado que obedecen a los mismos intereses. Y no son los del pueblo, son los del capital.

La victoria de Nueva Democracia (ND) en Grecia merced a la guerra sucia mediática deja otra lectura dura, terrible; pero que debemos asumir: no hay verdadera democracia si no hay prensa libre e independiente. “Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”, decía Goebbels. Hoy en día, con los medios de comunicación absolutamente politizados y sin un mínimo de imparcialidad u objetividad, nos toca comprobar a diario que esa frase es tan triste como cierta.
Los medios los controlan grandes grupos empresariales con fuertes vínculos con los grandes partidos políticos, y no van a informar contra ellos porque no conviene ni a unos ni a otros. Así que no tenemos más remedio que ignorarlos y buscar la información en otros sitios, si queremos encontrar algo que se aproxime a la verdad. Porque, citando ahora a Malcom X, “Si no tenemos cuidado, los medios de comunicación nos harán amar al opresor y odiar al oprimido.”  Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. El malo es bueno y el bueno es malo; y si no te engañan a la primera… tranquilo, lo harán por insistencia.

Enhorabuena a los compañeros de Syriza. Contra todo y contra todos, han abierto un camino que otros deberemos recorrer más pronto que tarde, si queremos salir de ésta con un mínimo de dignidad.

Piquetes de derechas

Ayer, tras la confirmación de la convocatoria de huelga general para el día 29 de marzo, las hordas de la derecha más retrógrada comenzaron su campaña de acoso y derribo contra la huelga. Pude comprobarlo en primera persona en Twitter. Por suerte o por desgracia, un tuit mío de apoyo a la huelga tuvo una repercusión considerable, lo cual me hizo recibir la visita de varios cientos de tuiteros, unos con más respeto que otros, criticando la huelga y a mí por apoyarla. Curioso como soy, me dio por hacer un rápido estudio de campo sobre el tipo de perfiles que invadían mi timeline (esperando encontrar empresarios y miembros de NNGG, lo admito), y me encontré con algo curioso: la gran mayoría de antihuelguistas eran perfiles de nueva creación, sin apenas seguidores ni comentarios publicados; y todos repetían exactamente los mismos argumentos (es un decir…). La conclusión parece clara: eran perfiles falsos, trolls , creados ad hoc  para torpedear la huelga en la red. ¿Espóntaneo, casual? No, algo así no surge de la nada. Una pieza más dentro de una estrategia de desmovilización planificada desde hace tiempo, una campaña perfectamente orquesta… pero con fisuras.

La primera fisura de su estrategia está en la propia reforma laboral. Pretenden disfrazarla de justa y necesaria, cueste lo que cueste. Pero ni una cosa ni la otra, la reforma es tan injusta, tan desequilibrada y antisocial, que es prácticamente imposible hacerla pasar por lo contrario, por más que sus palmeros mediáticos dediquen horas y horas de radio y TV, pseudo-debates, portadas, redes sociales, etc… a intentar lavar el cerebro a la manipulable masa acrítica que deambula por este país. Por cierto, ¿tanto apoyo es gratis? La publicidad es muy cara. Y al PP le están haciendo una campaña publicitaria de primer nivel…¿gratis? Quizá sepamos el precio acordado cuando veamos algunos cargos que se tienen que asignar, empezando por EFE o RTVE.

Juegan con el miedo, sin escrúpulos de ningún tipo. Saben que el miedo paraliza, como el veneno de algunas serpientes, y quieren aprovecharlo para colarnos una aberración esclavista que nada tiene que ver con las cifras del paro. El paro sólo es la excusa perfecta. Hasta ellos admiten que la reforma no creará empleo. Es más, lo destruirá casi con toda seguridad. Pero el motivo de esta reforma sí tiene que ver con cifras, aunque no sean las del desempleo. Más bien tiene relación con esas cifras -ya de por sí llenas de ceros- que tienen las cuentas de sus amigos de la CEOE (en paraísos fiscales, claro. Lo de “arrimar el hombro” queda para los pobres, eso de pagar impuestos es de pringaos ). Abrir la brecha entre ricos y pobres, para que el poder de los ricos sobres los pobres sea el mayor posible. No es sólo cuestión de dinero. Sobre todo es cuestión de poder. Lucha de clases, de toda la vida.

La piedra angular de la campaña del PP, que va a ir incrementando su intensidad a medida que se acerque el ‘Día D’, es atacar a los sindicatos. Desprestigiarlos, descalificarlos y desacreditarlos (más si cabe). Pues bien, ahí reside su segunda fisura estratégica. Porque manda narices, hace falta ser torpe… Hablemos claro: Con lo mal que lo han hecho los sindicatos, con la cantidad de argumentos que vienen dando desde hace años para criticarlos, con todos los puntos débiles por donde se les puede atacar (que no voy a ser yo quién los diga aquí, al enemigo ni agua…) han ido atacar por donde más fácil es rebatir las críticas: por un lado las famosas subvenciones y los liberados, y por otro su falta de independencia de partido políticos y su ‘compadreo’ con el PSOE.

Las dichosas subvenciones. Bien. Yo soy el primero que quiere sindicatos autónomos y autofinanciados. Pero, amigos neoliberales, no se puede criticar a los sindicatos por estar subvencionados, cuando resulta que los primeros que reciben dinero público, mucho dinero público, son el propio PP… y la CEOE. Sí, la patronal, a la que no se critica por ello, recibe el doble de dinero en subvenciones que CCOO y UGT juntos. Con el agravante de que al menos, los sindicatos usan parte de ese dinero público para defender (con mayor o menor fortuna) los servicios públicos y los funcionarios. Mientras que la CEOE recibe un dinero de todos que utiliza para potenciar el sector privado y desmantelar el sector público, el mismo que le paga las subvenciones. Así que antes de criticar, harían bien en mirarse el ombligo, porque no se puede estar poniendo la mano y criticar al de enfrente por hacer lo mismo. Ligado a esto va siempre la crítica a los liberados sindicales, insistente y reiterada. Pues mire usted, sorpresas te da la vida, resulta que la CEOE tiene más “liberados” que los sindicatos. En concreto, hay 8 empleados de la CEOE por cada liberado sindical. Y como sabemos que la patronal recibe dinero público, es de suponer que a esos “liberados patronales” los pagamos entre todos. Pero de esos no se habla, porque no interesa. Volvemos a tener un serio problema de vista y ombligos.

Segunda crítica, la independencia. De nuevo, soy el primero que quiere sindicatos independientes. Pero a lo que no estoy dispuesto es a soportar demagogias de a peseta el manojo. ¿Que los sindicatos tienen vínculos con partidos políticos? Claro… ¿y la CEOE y el PP, acaso no tienen vínculos? ¿Es la CEOE independiente del PP, y vicecersa? ¿Pero qué broma es ésta? Como si no fuera evidente que, si la patronal ha dado largas a la negociación colectiva durante meses, ha sido porque sabía que el PP iba a ganar las elecciones y le convenía esperar a que sus socios estuvieran en el poder. O que la reforma laboral estaba pactada por ambos de antemano, mientras la CEOE se sentaba cínicamente a simular una negociación con los sindicatos, a sabiendas de que el PP le iba a dar todo lo que pidiera por el “democrático” método del rodillo parlamentario.

Así que, señores del PP y la CEOE, acepten un modesto consejo: Si quieren atacar a los sindicatos, háganlo. Pero no lo hagan por hacer exactamente lo mismo que hacen ustedes, porque además de hipócrita y demagógico, es ridículo.

A mí me trae sin cuidado el reloj de Méndez. Me importa bien poco cómo pasa sus vacaciones Toxo. No apoyo a las cúpulas de los sindicatos mayoritarios, y creo que son en gran parte responsables de la falta de conciencia de clase de este país. Pero es que ése no es el tema, ni debe ser motivo para no apoyar una huelga totalmente justa y justificada. Además, también convocan esta huelga otros sindicatos como CGT, Solidaridad ObreraCNT (que ni recibe subvenciones ni tiene liberados), así que el que no quiera sumarse a la convocatoria de CCOO y UGT, puede hacerlo a la de alguno de los otros, con su conciencia tranquila. Porque lo importante esta vez no es con quién vamos, sino contra qué vamos. Contra una reforma injusta dirigida a cargar todos, absolutamente todos los esfuerzos sobre el trabajador, que para colmo es quien menos culpa tiene de la situación actual. Que nadie pierda de vista que nos enfrentamos al mayor ataque a los trabajadores que ha visto nuestra joven (y deficitaria) democracia.

Iré a la huelga general. Pero no por Toxo, ni por Méndez, ni muchísimo menos por el PSOE. Iré por mí y por mis compañeros, por nuestros derechos, por nuestra dignidad como trabajadores. Iré por los que lucharon antes que yo, por los que se partieron la cara para que ahora tengamos esos derechos. ¿O alguien cree que las condiciones que tenemos (jornada de 8 horas, vacaciones pagadas, permisos de maternidad, seguridad social, etc…) han caído del cielo y han existido siempre? No padre. Estos derechos se conquistaron, uno por uno, y costaron sacrificios y sangre. Por respeto a los que lucharon por ellos, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras nos los quitan. Y también iré, por supuesto, por los que vendrán después de mí, a los que no quiero tener que explicar en un futuro que ellos viven peor de lo que viví yo, porque fuimos unos cobardes resignados que no quisimos defender lo que teníamos.

¿De verdad estáis dispuestos a mirar dentro de unos años a la cara a los niños de hoy y decirles: “Os toca pelear por unos derechos que vuestros abuelos ya tenían, pero nosotros nos dejamos quitar”? Yo desde luego, no. Si les tengo que decir que no logré defenderlos y los perdí, sea. Pero decirles que no quise hacerlo y los regalé… de eso ni hablar. Si quieren mis derechos, que vengan a por ellos. No los voy a entregar en bandeja de plata.

Por eso yo, el 29 de marzo, a la huelga general. Allí nos vemos.